El trabajo de mantener un sueño, a pesar del coronavirus.
- Medio 43

- 11 abr 2020
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Pascual Alejandro Martínez nunca imaginó que como emprendedor volvería a ser empleado. Ocho semanas después de inaugurar Café Bonjour, en la ciudad de Guadalajara, al accidente de México, tuvo que buscar un trabajo como mesero en un bar de alitas y cervezas. Tener un ingreso fijo ha permitido que la cafetería sobrelleve a la crisis económica que ha dejado el COVID-19.

Para Pascual, y sus dos socios: Daniela y Edgar, Bonjour Café, es más que un establecimiento de dos metros: es un proyecto de vida al que no sólo le han invertido dinero y tiempo, sino también cariño: “somos el localito con todo el power de un restaurante”, coinciden los tres microempresarios que han sido afectados por las restricciones de convivencia que las autoridades de salud a nivel nacional y estatal anunciaron para evitar contagios de coronavirus.
Músico por pasión, pero emprendedor por convicción, el pasado 27 de enero, junto con sus socios, abrió Bonjour Café, un espacio diseñado para que los clientes puedan comer y disfrutar de la vista del enorme árbol que lo resguarda “es como criar a un hijo”, dice el chico con una sonrisa.
Pero desde que la cuarentena inició, las ventas disminuyeron en un 80 por ciento, así que Pascual, modificó drásticamente sus días, los cuales, inician a las cinco y media de la madrugada: se baña, se viste y toma su bicicleta para llegar al tren ligero. Se baja en la Glorieta de la Normal, ubicada en la Avenida Manuel Ávila Camacho. Después de caminar unas cuadras, llega a Bonjour Café, casi siempre igual que Daniela, su socia.

A las tres de la tarde, se va a la Plaza Midtown, donde se encuentra el restaurante donde trabaja de cinco a una de la madrugada. Aunque usa cubre bocas y se desinfecta las manos continuamente, Pascual prefiere exponerse a un posible contagio que hacer cuarentena. No lo hace por negligencia. Sino porque no puede quedarse en casa.
Para este joven de 23 años, se trata de una decisión que le genera un cargo de conciencia con sus papás y sus tres hermanos menores, con los que comparte techo, pero si no sale a trabajar, las deudas podrían terminar con su mayor sueño: Café Bonjour.



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