Transmitir música grupera sin cuarentena
- Medio 43

- 13 abr 2020
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Actualizado: 14 abr 2020

Por Carlos Vázquez Gutiérrez
Aurelio tiene 56 años. Es operador máster en un canal de televisión que transmite vídeos de música banda. Él y sus tres compañeros son responsables de la transmisión del canal las 24 horas del día, así que el aislamiento social que Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, pidió el pasado 20 de marzo para evitar contagios de coronavirus es imposible.
— ¡Somos cuatro! porque tiene que haber un chango las veinticuatro horas del día, dice con resignación.
Además de colocar los vídeos de música grupera, Aurelio debe estar pendiente de la señal. De no hacerlo se corre el riesgo de irse a “negros”, una expresión que se utiliza para referirse cuando la transmisión se interrumpe. Podría ser sustituido por un compañero que se dedica a cubrir descansos y vacaciones, pero — también es gente. No lo puedes traer para que se enferme en vez de otro— confiesa.
—¿Te preocupa enfermarte por venir a trabajar?, le pregunto.
—Pues yo no estoy tan viejo, pero fumo un chingo; ya ves que andan diciendo que quienes fuman tienen más riesgo de enfermarse.
La OMS ha informado que las personas de mayor edad, además de quienes padecen enfermedades cardiacas, hipertensión arterial y diabetes, corren más riesgo si son infectados por el virus COVID-19. El grupo médico de la Universidad de California, en Estados Unidos, ha advertido que cualquier enfermedad respiratoria resulta más complicada en fumadores habituales.
Pero más allá de la edad y su adicción al cigarro, Aurelio se desplaza de su casa al trabajo en transporte público, así que no descarta la posibilidad de contagiarse de un trayecto a otro, debido a que el virus, de acuerdo con autoridades sanitarias, se propaga de persona a persona a través de la expulsión de pequeñas gotas de saliva o fluido nasal. Estas gotas pueden caer en superficies donde el virus puede vivir desde algunas horas hasta varios días, según sean las condiciones de temperatura y humedad.
Aurelio, además de exponerse al utilizar el servicio de tren ligero lo hace en su lugar de trabajo. La habitación desde la cual opera no mide más de tres metros cuadrados y no hay ventanas. Por medio de un sistema de aire acondicionado la temperatura se mantiene baja para que los equipos electrónicos funcionen adecuadamente, lo cual favorecería la supervivencia del virus COVID-19. Él y los otros tres operadores comparten el escritorio, la silla, un teclado de computadora y el mouse.
—Ya ha pasado que uno viene con gripa y enferma a todos, pero una cosa es eso y otra el coronavirus. Esto es más grave — reconoce Aurelio.
La máxima medida de prevención que Aurelio tiene en el trabajo es recibir por correo electrónico la programación de los vídeos que realiza el área de producción desde casa.
—¿Se están tomando las medidas de prevención adecuadas?
—Pues al principio nomas trajeron una chingadera que es para limpiar el teclado de la computadora, la pantalla y todo eso, pero y eso qué; nomas sirve para el polvo, no va a matar al virus ¿verdad? Hablamos con el productor y nos dijo ‘a ver qué consigo’ y ya trajo esas toallitas— dice mientras señala un bote de toallas desinfectantes de la marca Clorox. Al menos.


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